Cómo cuidar un cuchillo japonés

Cuatro hábitos de treinta segundos para que el filo dure años y el patrón no pierda brillo.

Lávalo a mano y sécalo enseguida

Es la regla que lo cambia todo. El acero damasco es inoxidable, pero no indestructible: la humedad prolongada y los detergentes agresivos del lavavajillas apagan el patrón y pueden picar el filo. Agua tibia, una gota de jabón, esponja suave, y secar con un paño en el momento. Treinta segundos.

Nunca en el lavavajillas

Ni "una vez". El calor deforma el mango de resina y madera, la sal del detergente ataca el acero y los golpes contra otros cubiertos mellan el filo. Es la causa número uno de garantías rechazadas en toda la cuchillería japonesa.

Corta sobre madera o plástico

Las tablas de cristal, mármol o cerámica destrozan cualquier filo en semanas. Una tabla de madera de extremo (end grain) o de polietileno cede ante el filo en lugar de aplastarlo. Y usa el movimiento adecuado: empujar y deslizar, no aplastar. Para huesos, congelados o calabazas muy duras, otro cuchillo.

Guárdalo en su funda

Cada Kaen viene con funda. Úsala: un cajón sin funda es un filo que choca con todo lo demás. Si prefieres una barra magnética, apoya primero el lomo y luego la hoja, nunca el filo.

Una vez al mes: un paso por la chaira

La chaira no afila, alinea. Diez pasadas suaves a unos 15° devuelven el filo "como nuevo" entre afilados de verdad. Cuando la chaira ya no baste (cada varios meses según uso), toca la piedra: te lo contamos en la guía de afilado.

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